El concepto de cambio (III)

Hay ciertas épocas o edades que exigen cambios en la vida de cada persona. Estas edades son diferentes para cada individuo, pero es muy importante responder a su llamada e ir allá donde nos conduzcan. Y si no reaccionamos de una manera positiva nunca nos realizaremos como personas ni le sacaremos partido a todo nuestro potencial.

Yo, al llegar a los sesenta años, después de haber tratado, con resultados catastróficos, ser un hombre de Irlanda, me di cuenta de que no me había realizado como persona y que era necesario cambiar otra vez, cosa que nunca hubiera imaginado. Pero la vida es la vida y si no nos adaptamos, si no cambiamos, nos convertimos en dinosaurios y en piezas de museo.

Pero ¿qué? ¿qué haría? ¿qué me haría?

Un día se me ocurrió que los dos, Eleen, mi mujer, y yo, podríamos hablar un poco de francés. Eleen había vivido en Francia durante los años cincuenta y yo era licenciado en francés por la Universidad ¿ Por qué no hacerme un hombre de Francia?

Bueno, bueno, bueno… ¡Nunca lo hubiera imaginado!

Para comenzar necesitaba una personalidad nueva, incluido un nombre y apellido. Después de unas semanas me decidí por Camille Fragonard, de una familia de perfumeros del sur de Francia; yo era un primo lejano que continuó con el abastecimiento de la materia prima para la elaboración de los perfumes.

Por supuesto, tenía una granja de casi cinco mil hectáreas al norte del pueblo de Grasse, donde la familia Fragonard tiene su fábrica desde 1867.

La granja, que se encontraba en las estribaciones de las montañas, era muy productiva. Allí cultivamos satisfactoriamente flores, hierbas y plantas durante unos siete años. Con el tiempo compramos un apartamento en París y la vida nos iba bien.

Mientras tanto, en Dublín, comenzamos a participar en la vida del francés, es decir, en todo lo que pasaba en la Alliance Française. Nos inscribimos en cursos de literatura, nos hicimos miembros del grupo de teatro, fuimos a ver todas las películas y tomamos parte en foros y en debates sobre todo tipo de temas. Asimismo, yo trataba de escribir artículos sobre el comercio vinícola entre Francia e Irlanda en los siglos cinco, seis y siete.

En ese tiempo me parecía que la vida era un lecho de rosas y no me parecía que la situación fuera a cambiar.

¡Cuán equivocado se puede estar!

Estábamos a punto de sufrir dos acontecimientos que nos afectarían y que nos cambiarían profundamente.

Tom

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. tynantimblog dice:

    No se que pueda creer, estas escribiendo ficcion o realidad.

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    1. irlanda2017 dice:

      Me gusta mucho tu foto 🙂

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  2. irlanda2017 dice:

    Con Tom…eso nunca se sabe 😉

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