Málaga

Eithne es una mujer alegre y vivaracha que habla con sabiduría y escribe con pasión. Para mí, y espero que para vosotros, siempre un placer leerla y escucharla. Una vez le pedí que me hablara de un lugar especial para pasar las vacaciones y ella me habló de Málaga. Es una ciudad muy especial para mí. Allí vive mi amiga del alma (Ana;-), allí me gusta ir cuando echo de menos el amarillo del sol y el azul del cielo; creo que nunca tendré una casa, pero si la tuviera algún día, me gustaría que fuera allí.

Cuando se llega al aeropuerto de  Málaga uno se da cuenta de que se llega a un sitio diferente. Se siente el calor, se ve el cielo azul, la luz brillante, el sol radiante, las palmeras…..y en la lejanía…el mar.

Pero no es por eso por lo que nosotros volvemos a Málaga constantemente. No volvemos a las playas abarrotadas o a los hoteles “cansados” de la Costa del Sol. Volvemos a Málaga por razones totalmente diferentes.

Claro que nos encanta la cultura y el mundo del arte en Málaga, que se han desarrollado enormemente en los últimos años. Sin duda se debería visitar el Museo Picasso y el Nuevo Centro Pompidou de Málaga con sus obras de arte contemporáneas alucinantes. Pero preferimos volver al pequeño, bonito Museo de Jorge Rando en la calle Cruz de Molinillo; un espacio minimalista y diferente, donde se puede encontrar con tranquilidad obras expresionistas preciosas de este pintor español de Málaga.

Y claro que nos gustan los buenos restaurantes en Málaga. Una cena en el Vino Mío en la Plaza Gerónimo al lado del Teatro Cervantes con el espectáculo flamenco es algo inolvidable (pero un poco caro)….pero preferimos la comida buena, unas raciones de MÁLAGA…. (una pequeña descripción personal).

Pescaito frito del Bar “la Campana” en la Calla Granada con sus camareros tan agradables y su ambiente acogedor donde se puede contemplar toda la vida y el bullicio de la calle.

Pero lo que más que nos gusta, y la razón por la que nos volvemos a Málaga, es por lo que se encuentra fuera de la ciudad. Últimamente nos alojamos en un apartamento directamente en el paseo marítimo del Pedregalejo, un barrio español que está al este de Málaga, solamente a tres kilómetros del centro de Málaga, pero situado al lado del mar. En el Pedregalejo se puede admirar  la puesta del sol escuchando las voces animadas de los lugarenos, comer el pescado del día, beber un vaso de vino blanco frío y sentarse al calor hasta la una de la madrugada.

Y también en viente minutos en taxi se pueden visitar los pueblos blancos bonitos de Benalmádena, Pueblo y Mijas en las montañas, rodeando la ciudad. Nos encanta alojarnos en el Hotel familiar de Casa Rosa, donde la mujer de la casa nos prepara un desayuno increíble con sus crepes riquísimas con fresas! Pero nuestro restaurante favorito es sin duda El Mirlo Blanco en la calle Cuesta de Mijas, donde a la entrada, la abuela siempre nos sonríe y nos dice ¡bienvenidos! y el estofado del día es siempre exquisito.

Cuando pensamos en Málaga, nos transporta a un lugar encantador de posibilidades infinitas. Siempre nos hacemos la misma pregunta ¿Cuándo volvemos?

Eithne

 

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ana Almansa dice:

    Me encanta, por la parte que me toca, (al corazón, me refiero), porque habla de la ciudad en la que vivo… y porque compruebo lo bien que escriben en español los alumnos del Cervantes de Dublín. Enhorabuena al profesorado.

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  2. pabl0pedr0 dice:

    Este artículo me hace recordar la primera noche que pasé en la ciudad de Málaga.
    Era en agosto 1972, había acabado de llegar de Granada en tren por la tarde y necesitaba una pensión.
    En algún barrio, no tengo ninguna idea dónde, llamé a la puerta de una pensión. La mujer de casa me dio la mala noticia de que no quedaba ninguna cama en el interior, pero podría dormir en mi saca de dormir si quería…….en el techo.
    Muy bien, no tenía otra elección.
    Asimismo, llegó un joven americano a la puerta en la misma situación que yo y así, subimos los dos hasta el techo con nuestros sacos de dormir y mochilas.
    Y allí, por primera vez en mi vida (y la última si recuerdo bien), dormí bajo las estrellas. ¿Qué buena experiencia?
    Para mi hay que decir que sí, pero no para el chico americano.
    Aparentemente, a los mosquitos yo no les gusto…sin embargo, parece que en el mundo de los mosquitos la sangre americana es considerada como una delicatessen

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  3. tomho3 dice:

    Me encanta el articulo y me inspira para ir a Malaga muy pronto!!

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