Domingo de Soto (Segovia 1495 – Salamanca 1560) Un hombre muy adelantado para su tiempo

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escalera de soto

No soy religioso, pero me gusta visitar edificios antiguos de todas las creencias: iglesias, catedrales o mezquitas.

Durante un viaje reciente a Salamanca, visité el Convento de San Esteban, un edificio magnífico del siglo XVI.

Pasé un buen rato en su jardín, contemplando el silencio total, roto solamente por unas golondrinas que volaban arriba en el cielo azul.

Anduve por la iglesia, la sacristía, el coro, el capítulo antiguo, y subí por la Escalera de Soto, sin preguntar ¿quién era Soto?

Al fin de la visita entré en el museo del convento con su pequeña librería. Libros religiosos …..pero, un título me llamó la atención.

“La Causa de los Pobres” de un tal Domingo de Soto. ¿El Soto de la escalera quizás?

Después de una mirada rápida dentro de sus páginas, tuve la impresión de que este libro podría ser tan importante hoy en día como en el año 1545.

Fui a la caja para pagar por mi nuevo libro, donde una mujer muy amable me contó una breve historia de este señor de la Edad Media, el de la escalera.

Soto era teólogo y catedrático en la universidad de Alcalá y luego en la de Salamanca. Su reputación era tan grande en el mundo de los estudiantes, que había una frase “quien se sabe a Soto, se lo sabe todo”.

No solo era Soto un experto en sus campos de lógica, física y teología, sino que tenía un interés profundo en la vida dura de los pobres.

Por ejemplo, en el año 1539, la cosecha fue muy escasa en Castilla y el hambre amenazaba no solo a los campesinos, sino también a los estudiantes y profesores. Soto fue a Toledo para negociar con el cardenal una ayuda en forma de trigo, del cual quedaba solamente en Salamanca para unas semanas. Lo consiguió.

Luego, escribió una de sus obras más importante, la Deliberación en la causa de los pobres en la que Soto argumentó el caso de los pobres, y defendió sus derechos a pedir limosna en condiciones adecuadas y humanitarias.

Entre otras cosas, defendió el derecho de los pobres a emigrar de sus tierras hasta otras más ricas, que fueran tratados como iguales los pobres naturales y los extranjeros, a hacer la mendicidad ‘puerta a puerta’ y ser tratados con dignidad en exámenes para determinar si eran pobres o no.

Mi dicho favorito de Soto es el siguiente “hay muchos a quienes los ricos hicieron pobres”. Es tan pertinente hoy en día como en la época de Domingo de Soto ¿no?

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